Ana María Carbia García

Nació en Argentina. Bailarina de danza experimental.
Profesora de Yoga. Masajista. Asistente individual de personas con discapacidad física.

Presidenta actual de Xochicuicatl.

 

La consagración y pasión de Ana por el arte del movimiento como expresión del ser, al igual que su búsqueda de autonomía, se han convertido en las claves que le han permitido generar espacios de creación y transmisión.


“Llegamos a Berlín en el invierno de 1989. En aquella época trabajé como niñera y luego, como modelo de arte en la Universität der Künste Berlin – UdK – (antigua Hochschule der Künste – HdK -). Un artista que me pintaba en la universidad, me pintaría luego de manera independiente en diferentes facetas de mi vida y de mi ser como mujer. Por ejemplo, me pintó embarazada y luego como madre, con mis hijos”.

Encuentro con Xochi: En el 93, yo andaba inmersa en actividades culturales en Berlín, gracias a las cuales conocí a Amalia Valenzuela – miembro fundadora de Xochicuicatl-. Ella cantaba y estaba vinculada a artistas latinoamericanos. Amalia me habló acerca de la asociación; fue a través suyo que tuve la primera noticia del trabajo que allí se desarrollaba. Luego, en Xochicuicatl (en adelante Xochi) conocí a Mlada Opacak, argentina – quien estuvo en la Junta Directiva – y  nos hicimos amigas. Esa era la época en que Xochi tenía sede en la Brunnerstrasse. En aquel entonces, yo asistía muy poco a Xochi, pues estaba dedicada a mis actividades artísticas. Sin embargo, me recuerdo embarazada ayudándoles a mudarse de la Brunerstrasse a la Engelmannßtrasse, en el otoño del 95”.

“En 1999, tuvimos junto con Steller Dreier – Coordinadora de Xochi 1997-2002 -, la idea de hacer en la asociación, a manera de voluntariado, unos talleres dirigidos a niños. A partir de ahí conformamos, junto a Carmen Barrenechea – socióloga peruana – y otras mujeres, un grupo de amigos bilingües. Nos juntábamos un grupo de hispanoparlantes para que los niños tuvieran amigos con los que compartir en nuestra lengua materna. Yo asistía con mi hija. También participamos, junto a un grupo de Xochi, en el Carnaval de Cultura, cuyos preparativos (desfiles, decoración) disfrutamos haciendo con los niños”.

“Entre 2007 y 2010, establecí en Xochi un taller llamado Gimnasia Bailada, que combinaba bailes latinos con abdominales. El nivel de exigencia era alto, lo cual hizo que alguna gente no continuara; sin embargo, finalmente logramos mantener un grupo estable y fue para mí un trabajo muy satisfactorio.”

Vínculo con la Junta Directiva de Xochi: Desde 2009 hasta la actualidad. “Durante la etapa de coordinación de Susana Yánez, llegué a la vicepresidencia de Xochi (2009). Lo que me motiva a permanecer, es el sentimiento de solidaridad. Desde que conozco a Xochi, he podido ver cómo ha evolucionado de ser un pequeño grupo de mujeres que se juntaban con la idea de escribir, hasta llegar a ser lo que es hoy en día. Persistiendo y logrando cada vez más cosas. Susana trabajó mucho e hizo crecer bastante Xochi en su periodo. Ahora también sigue creciendo”.

Lo que la vincula a Xochi: “En tanto mujer, sé que nosotras históricamente hemos estado en un lugar social de desventaja frente al hombre. En consecuencia, es la mujer la que requiere más apoyo. Los temas relacionados con la mujer: la igualdad social, la autodeterminación y la autonomía, son fundamentales. Es algo que he mantenido en mí y que me gusta transmitir a otras mujeres. Y desde ahí, apoyar a la mujer migrante, porque yo también soy parte de ello”.

Imagen del Xochi: “Nido de acogida para las recién llegadas. Amistad. Un espacio para juntarme con las mías y hablar de cosas en común: del choque cultural, de la cuestión de la interculturalidad, de los hijos bilingües. Y así no sentirse tan solita”.

“Xochi es también un espacio para la mujer que es violentada y que tiende a no hablar de ello porque, en el inicio, está en un momento de cierre, de defensa, de miedo. Susana realizó un importante trabajo para ellas a través de asesorías personalizadas y de grupos de apoyo. Los espacios de Xochi son importantes para que las mujeres no se queden solas con sus propios conflictos. A Xochi llegan casos de mujeres que en sus países de origen conocieron hombres alemanes y, con el proyecto de una vida en pareja, vinieron con ellos a este país, a un contexto que ya no es el suyo. Ya estando aquí, inesperadamente dejan de contar con el soporte de esos hombres. Se presentan casos que incluyen también la agresión física y verbal, quedando ellas en una situación vulnerable”.

“Xochi también es importante para quienes no dominan aun el alemán. Encuentran orientación y asesorías en áreas específicas en español. Muchas veces, hasta acompañamiento en sus trámites”.

La consagración y pasión de Ana por el arte del movimiento como expresión del ser, al igual que su búsqueda de autonomía, se han convertido en las claves que le han permitido generar espacios de creación y transmisión. Para ella, Xochi se ha convertido en un referente familiar, en el cual ha podido participar de diferentes maneras recreando y adaptando sus avances profesionales y sus experiencias vitales como mujer y madre. Iniciativas a través de las cuales ha querido volcar su filosofía de vida y también los hallazgos de su pasión profesional.

Berlín, 23 de noviembre de 2016

Entrevista y texto: Diomar González Serrano
Revisión de texto: Olga Lucia Ríos González